Un poquito de vida social… Por primera vez desde que volví de Gijón, me decido a quedar con un par de amigas. Me siento extraña, no sé a donde decirles que vayamos. Han cerrado algunos bares, han abierto otros. En fin, que vamos a lo seguro aunque no sea el lugar más agradable. No sé qué tomar, ni qué pedir para picar así que les dejo decidir a ellas que resuelven con gran rapidez. El objetivo es vernos y hablar, lo demás queda en segundo plano. Poco a poco me voy relajando y me dejo llevar e incluso me permito reír un poco con las cosas que me cuentan. Me dicen que sigo teniendo la mirada triste, pero me ven más descansada y parece que voy relajando ese rictus que transmitía dolor y sufrimiento. Me ven delgada, mucho más, pero con buen aspecto en general, cosa que me consuela y alimenta mi autoestima un poco de bajón últimament...