En tiempos de prodigios… El 2006 fue un annus horribilis. Cubríamos por entonces una primera etapa en nuestra lucha contra el “cangrejo asesino” cuyo nombre no quiero ni escribir. No sabía por entonces que aquel mismo año tendríamos que afrontar otras dificultades, para mí en algunos momentos, aún más difíciles. Tengo la sensación de que la espada de Democles se ciñó sobre mi cabeza y aún no me dejó libre. A veces miro hacia atrás y aún no sé de dónde sale mi fuerza, mi fortaleza para sobrellevar tanto peso y soportar tanto dolor. La vida me ha ido golpeando donde más me duele, como si conociera mis puntos débiles y me atacara directamente a través de ellos. Cuando me miro al espejo, veo como el tiempo y el sufrimiento no pasa en vano y por el camino voy dejando trocitos de mí que ya nunca podré recuperar. Es la vida, mi vida, que por alguna razón que aún no descubrí, me niega todo aquello que más deseo y me va despojando de...