En
tiempos de prodigios…
Aquel año, me regaron un libro “En
tiempos de prodigios”, finalista en los Premios Planeta, de Marta Rivera de la
Cruz. También por entonces, la televisión andaluza contaba en su parrilla con
un programa dedicado a los libros que emitían los domingos por la tarde. Un@
escrit@r presentaba su última publicación y tres invitados, gente anónima que
participaba voluntariamente, desgranaban el libro. Lo realmente interesante era
el análisis que cada uno hacía de los personajes que provocaban en los lectores
una visión completamente ajena a la del propio autor. En este programa pude ver
a Matilde Asensi, César Vidal, Almudena Grande, Rosa Regás, Ana Rosetti y Marta
Rivera de la Cruz, entre otros…
No había leído nada de esta autora,
ni siquiera me sonaba, pero cuando explicó las circunstancias en las que
escribió esta novela, que en realidad no fue como en principio había pensado,
sino que dio un giro conforme su vida dio otro, me dejó con ganas de leerla. Marta
Rivera de la Cruz, era una autora joven –en 2006 tenía 36 años- aunque acuñaba
algunos premios en su haber tanto novelas como ensayos. Aunque de oficio, periodista,
trabaja como profesora de escritura creativa en la escuela de creación literaria
Hotel Kafka de Madrid, al tiempo que colaboraba en programas de radio y escribía
para algunos verídicos.
En tiempos de prodigios, es una
novela en la que se alternan dos historias paralelas. Por un lado, la de Cecilia
que, a petición de su mejor amiga visita
al abuelo de ésta, Silvio Rendón, quien le va revelando un
misterioso e interesante secreto y por otro, la de la propia Cecilia, en quien
la autora refleja sus sentimientos tras el fallecimiento de su madre. Ella
misma, contó en aquel programa que cuando comenzó a escribir, su madre había
fallecido recientemente de cáncer. Ella estaba en pleno duelo, sintiendo la
ausencia y llorando la pérdida. Escribir aquel libro reflejando sus propias
vivencias, fue una manera de recordar y superar aquel trance. Sinceramente, la
autora consigue trasmitir multitud de sentimientos con los que fácilmente
podemos conectar por lo cotidiano. Cecilia -Marta- relata los momentos compartidos
en los últimos meses en los que convivió con su madre enferma al tiempo que
realiza un recorrido por los recuerdos de su infancia y juventud de manera que
al final reconstruye su propia vida y experiencias. Un relato maravilloso, narrado en primera persona, con
una escritura fluida, rica, llena de expresión, consiguiendo que los lectores
conecten de inmediato, habla de la añoranza, de la pérdida desoladora de nuestros seres queridos... A mí me llegó y me ayudó.
Este es un buen momento para recordarlo, releer y rebuscar entre los sentimientos de
Cecilia los míos propios. Al fin y al cabo las historias pueden ser diferentes, pero lo que
sentimos puede ser muy parecido.
Sibila Cumana
