Entre mis viejos papeles…

Mirando mis viejos papeles, encontré este poema o esta declaración de  intenciones y deseos. Trajo muchos recuerdos a mi memoria y lo dejo aquí para compartirlo.

 
Pido …

De ti quiero la compañía buscada, la conversación inacabada, complicidad ante un paisaje. Quiero un segundo de belleza, dos, tres.
Quiero retornar a la extraordinaria potestad de transformar el tiempo en momentos irrepetibles, sólo por nosotras conocidos. Quiero, lo digo mil veces, intimidad.

También quiero la sonrisa franca de la generosidad innata, la que tengas, el perdón de los pecados y la dicha eterna. Quiero las noches y los días pero no todas, no, las que yo también quiera.

Quiero las maletas siempre hechas o a punto deshacer, unas botas de pateo, artilugios para la playa, risas y aprender tu pasatiempo favorito.

También quiero un descanso silencioso a media tarde, mi propio espacio y tiempo, mi propio ropero, robarte alguna camiseta y nada de compartir el champú. Que recojas tu ropa, que te enrolles con la cena, que te gusten las plantas y los gatos que a mí me encantará tener perro.

Quiero que tengas palabra, tacto, sensibilidad, humor, que cuides tu salud y que desees mi cuerpo. Mi alma, si conecta con la tuya, sintonizará historias antiguas que aún no has contado y se dispondrá a escucharte: quiero escucharte y para ello tendrás que expresarte.

Que te gusten mis proyectos es necesario y que creas en ellos; actitud positiva y criterio propio, imprescindibles; higiene y salud mental, indispensable y gusto por la Vida, mucho gusto por la Vida.

Quiero tener que ir a buscarte adónde estés o esperarte a que llegues, pedirte alguna vez un favor y hasta cabrearme contigo por una tontería.

Quiero, sí, que en un falso descuido por las noches me tomes por la cintura y que calmes mis noches en vela.

 

Entradas populares de este blog

Tú, yo, nosotros...

Viviendo en un ascensor...

De regreso de la calle Fontanares...