Desde Barcelona con amor...

Parque Güell, aquí estuviste de excursión...

Querido hijo:

Llevo ya unos días en Barcelona con tu hermana. Os lleváis tan poco tiempo y os parecéis tanto, que a medida que va cumpliendo años me recuerda cómo podrías ser tú ahora... El color del pelo, la piel, los ojos y las cejas son idénticas...Ella comienza a lucir, algo traumatizada como podrás imaginar, sus primeras canas, tan escondidas  que apenas se ven pero ella lo sabe y lo lleva regular...habrá que darle tiempo...Bimba está enorme, es una perra preciosa de la que enamorarías nada más verla y ella de ti...Poseías un don especial para los animales y los niños. Hubieras sido un padre excelente a pesar de tus dudas. Aprendiste en muy poco tiempo el secreto de la 'vida buena', un concepto que nada tiene que ver con tener mucho dinero (aunque qué duda cabe que influye) o muchos bienes materiales, sino con el estar en paz consigo mismo, tranquilo, disfrutando del día a día y de las pequeñas cosas...Una filosofía a la que solemos llegar cuando ya hemos vivido por lo menos la mitad de nuestra vida... La mitad de la mía sobrepasa ya la tuya...

Barcelona es una metrópolis multicultural, una ciudad compartida por diferentes etnias y mucho turismo extranjero y nacional que la impregna de una pátina multicolor y cosmopolita. Se respira un aire especial, a pesar de estar inmersa en un momento histórico y político muy complejo desde hace unos años. Una situación  que los políticos no acaban de abordar seriamente, con honradez, con apertura de miras, pensando en la ciudadanía  más que en sí mismos y democráticamente...

Más que todo este entramado difícil de comprender incluso para los que viven inmerso en él, te gustarían sus calles, edificios, arquitectura, el Rabal, el Borne...Aquí encontrarías cientos de tiendecitas muy originales con marcas autóctonas de zapatillas de deporte, gafas de sol, mochilas, gorras y camisetas...tus puntos débiles...

Y cerca de casa, donde vive tu hermana, en Sant Gervasi, unas panaderías exquisitas y unos duces y bizcochos  ante los que sucumbirías seguro!!

Anoche, apenas durante un segundo mientras me comía un brwonie, pensé: tengo que llevarme un trozo para Carlos...Y es que allá donde vaya, vienes tú y tu mirada en mis ojos detrás la cámara. Te quiero hijo.

Mamá


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