Buscándote....



         
 Querido hijo, no tengo palabras para agradecer tu legado. Me dejaste tus ojos para que mirase a través del visor de una cámara. Nunca imaginé que al hacerlo descubriera tanta belleza en nuestro entorno, una belleza que siempre estuvo y que nunca me paré a observar...Tu, en cambio, sí...

            Voy a verte muchas veces, ahora menos, aunque siempre estoy allí, contigo, porque vienes conmigo donde quiera que yo vaya. No existe un solo lugar en el mundo, ni en el universo, lo suficientemente lejano para separarme de tí. Y cruzo aquel puente de madera, el mismo que crucé llevándote entre mis manos por última vez, leyendo tu nombre escrito en negro en una etiqueta dorada pegada en la urna donde estaban tus restos...Sigo sin poder recordar como llegué y en mi memoria se han perdido restos del relato que el dolor me impide rescatar. Miro el Castillo, paseo por la orilla de la playa y te hablo desde mi corazón, te cuento cómo nos va todos y me paro en la orilla recordando como eras e imaginando como serías ahora...

           Tenía la intención de cerrar este blog que ya no casi visito, porque lo abrí para sanar, para escribir lo que no podía contar, para soltar mis miedos y resultó terapeútico, me ayudó. Pero al entrar y comprobar que  el contador de entradas estaba vivo y que aún tiene lectores, he cambiado de idea...Si hay una sola madre que haya perdido a su hijo o hija y busca, como buscaba yo, los testimonios de otras madres para su consuelo, que así sea. Si este blog aún está vivo, también tu lo estás de alguna forma...

             Te echo muchísimo de menos hijo, tanto, tanto, que a veces me duele seguir viva y pienso cuánto me quedará para volver a tí...Hasta entonces, no dejo de mirar la vida por tí...



Así quiero recordarte....





Entradas populares de este blog

Tú, yo, nosotros...

Viviendo en un ascensor...

De regreso de la calle Fontanares...