Tarde...a propósito...

Un largo año hijo...intenso y diferente...Llego tarde a esta entrada, lo sé y así lo he querido. Los ciclos se cierran y esté está a punto de cerrarse.
Cuando supe del tsunami que nos amenazaba a todos, especialmente a tí, tuve que aprovisionarme de cuanto pude para resistir y este espacio se convirtió en un refugio al que venía para vaciar y depositar mis penas, mi dolor y todas cuantas emociones experimentaba dentro de mí...Luego te marchaste y me quedé muy sola, lo sabes...Venía aquí para recordarte, con la esperanza que mi testimnio anónimo pusiera ayudar a quienes, la no casualidad, les trajese hasta aquí, tal y como yo llegué a otros sitios en busca de apoyo y consuelo.
No ha sido fácil, pero el tiempo me hizo asumir, comprender y aceptar...no queda otra. Y así como viví apegada a tus cosas para poder tenerte físicamente, hoy sé que no necesito nada, que formas parte de mi propia existencia, que eres parte de mí y donde yo vaya vendras tú, donde yo esté, estarás tú...

Todo empezó a cambiar cuando pasé tu cuarto aniversario con tu hermana, entonces fue cuando comencé a tomar distancia, a vivir ese día en tu recuerdo amable, simpático, de tu vida sano, cuando reíamos aquí en casa, cuando te afeitaba el cuello, cuando me preguntabas qué ponerte, cuando hablábamos de tus cosas...Luego en Fin de Año, estruve con gripe..Yo creo que todo se ha rodeado para que sea así...Y no es olvido, es recordar con otras emociones, de manera mucho más sana...

Para seguir adelante necesito dejar atrás aquellos siete últimos meses hasta que moriste y morí contigo. Me tocó quedarme, ya ves, era tu premio y me tocó a mí. No puedo sino aceptarlo y seguir. Sería absurda tu muerte si me separara de tus hermanos y de Pablo...Yo querría saberte feliz y que siguieras adelante porque te quiero, pienso que tú me lo diría  o me lo dices, a tu manera...
Así que es posible que no vuelva por aquí, que cierre este espacio tal y como he cerrado mi duelo. Porque ya no necesito venir a contarte, eres parte de mis pensamientos y mi vida...Sólo me queda esperar que me toque reunirme contigo. Confío que tu mano me conduzca donde quiera que estés, porque allí quiero estar yo. Te quiero... Siempre, siempre, conmigo.

Entradas populares de este blog

Tú, yo, nosotros...

Viviendo en un ascensor...

De regreso de la calle Fontanares...