A cuatro años de tí
A
destiempo, lo sé...Este año todo es diferente hijo. Debo soltar las amarras y
dejar que barco zarpe a la deriva...Ni debo, ni puedo retenerte. Tu recuerdo
está en un lugar seguro y mi amor por tí no necesita ningún soporte material,
ni tus cosas, ni nada tangible. Estoy conectada a tí por un hilo invisible,
capaz de dar la vuelta al universo sin quebrarse lo más mínimo. Hora es de ser
flexible en los rituales, de abandonar las culpas y dejar volar tu alma libre
de toda carga.
Este
año no estuve aquí en tu aniversario. Fue consciente y deliberadamente que me
fui con tu hermana y tu hermano, para hacer de ese día un día de recuerdo
callado, de algunos silencios compartidos y, por qué no, de alguna sonrisa
dedicada a tí...Creo que hicimos bien. Estás presente en nuestras vidas, no
importa que pase el tiempo, no importa dónde esté ni con quién, ni siquiera que
sea la fecha de tu aniversario, te queremos, estás con nosotros, en nuestra
vida cotidiana.
Necesito
aligerar mi equipaje hijo. Tu muerte no puede ser el lastre que me ancle a este
lugar y me aísle, no, sería tan inútil! Tu muerte me acerca a tus hermanos y tú
eres y serás un punto de encuentro donde confluimos todos, donde nos
encontramos para sentirnos lo que somos, una familia, tu familia...Te quiero,
siempre.
Mamá