Y después qué?

Hace muchísimo tiempo que no paso por aquí. Convertí este espacio en un lugar donde depositar mi duelo, donde expresar todo cuanto sentía e incluso le cambié el nombre para que mi familia no pudiera leerlo para no coartarme y sentirme con entera libertad de expresión. Es mi duelo y un homenaje a mi hijo cuya muerte ha marcado un antes y un después en mi vida. 
No pasa un solo día sin que su recuerdo me acompañe. Repaso escenas cotidiana y cierro los ojos para oir su voz, sus expresiones, su risa...Miro sus fotos y me detengo en sus manos, en su barba castaña casi rojiza por la zona del bigote y un lunar en la mejilla derecha. Miro sus ojos marrones y una sonrisa luciendo una dentadura perfecta. Observo sus piernas, el bello medio rizado, sus rodillas y sus pies, que se parecen a los de mi hermano. Todo él es pura belleza y juventud. Fuerte, atractivo, con ese aire canalla tan suyo...
Pronto habrán pasado tres años, el dolor se queda, el sufimiento pasa y el vacío es permamente. Durante los últimos meses, a pesar de saber que estábamos en la cuenta atrás , no fui capaz de intuir ni vislumbrar cómo sería este tiempo después. Imposible imaginar tanta tristeza, tanta soledad y tanta desolación. Como un tornado que se lo tragó todo, la vida empieza de cero y construir de nuevo mi vida cuando ya viví más de la mitad ha sido y sigue siendo, el mayor de los retos. 
Pero él está ahí como un ejemplo a seguir. Pensar en él, revivir sus recuerdos me ayuda a comprender mejor cómo era, a conocerle mejor. Sé que está cerca y le siento conmigo. A un hijo puedes perdonarle todo, cualquiere error por grave que sea, lo más complicado es perdonarte a tí misma los tuyos. Este es el proceso más largo. Estoy en ello.

Sibila

Entradas populares de este blog

Tú, yo, nosotros...

Viviendo en un ascensor...

De regreso de la calle Fontanares...