Otro cumpleaños. In memoriam.

Querido hijo:

El tiempo pasa inexorablemente. En el suceder de los días parece que encuentro cierto alivio en las cosas cotidianas. Estás en mi pensamiento, ni un sólo día pasa sin que te recuerde. A vesces una comida, una palabra, una camiseta, una noticia, una música, un paisaje...cualquier pequeño detalle te acerca a mí. En más de una ocasión me sorprendo hablándote en voz alta y me haces sonreir. Otras, el dolor vuelve tan intenso como el día en que te perdí. El tiempo ayuda porque me enseña a sobrellevar tu ausencia y aceptar tu pérdida, pero el dolor no perdona, siempre es igual de intenso y desolador.
Recordaba hace unos instantes tu nacimiento. A estas horas devorabas la vida con tus pequeños ojos abiertos y los puñitos metidos en la boquita, dispuestos a comer y crecer hasta convertirte en un joven fuerte y guapo, al que le gustaba tanto un roneo con una "niña" -como tu llamabas a la chavalas- el pelo largo y curbas peligrosas, que, por otro lado, nunca dejaron de pulular a tu alrededor como moscas sobre un rico pastel. Y es así como hoy quiero recordarte, lleno de vida, riendo, soñando, sentado en el chiringuito de la playa, callado y con la mirada perdida en ese castillo, en cuyas aguas reposas ya para toda la eternidad. Te quiero hijo, siempre, en cada uno de los segundos de vida que me queden.

Mamá


                                                 El canto de los pájaros. (Pau Casals)


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