Vuelve la primavera...pienso en tí.
Ya huele a primavera. Hace dos mañanas que me despierto con el piar de los pájaros de fondo. Los días han dejado de caer tan pronto, señal inequívoca del final de otro invierno. Ahora que lo pienso, creo que no me pareció tan largo, poco fructífero tal vez. Las mañana y las tardes han ido pasando en una nueva rutina que intenta instalarse en mi vida, en esta nueva vida sin trabajo, sin compañía y sin tí hijo. Ayer pensaba, como si te hubieras trasladado a vivir a una ciudad lejana, que dos años sin verte ya es mucho tiempo. Pensaba en las ganas que tenía de escucharte entrar en casa, ver cómo estabas ¿más gordo? ¿con alguna cana? ¿convertido en padre? Qué absurdo ¿verdad? como si no supiera que tu partida fue definitiva, para siempre, para nunca jamás. Núnca, jamás...las palabras más odiadas. Por qué se inventaron esas palabras? Tan tajantes, tan contundentes, tan absolutas que quitan toda duda, toda esperanza, toda posibilidad.
Me pregunto cuanta primaveras más te tendré tan presente y cuántas más vendré a este blog a esconderme para contarlo. Ya sé que ahora paso poco por aquí, por este espacio anónimo que inventé para nosotros, una especie de refugio donde, a hurtadillas, dejo escapar mis sentimientos más profundos, escribiendo palabras, todas esas palabras que tanto me cuesta pronunciar en voz alta porque no quiero escucharlas ni siquiera, de mí misma.
Intento imaginar que en ese nuevo estado el tiempo no existe para tí. No eres esclavo del pasado, ni preso del presente ni expectante del futuro. Estás, sólo estás. Esto es inimaginable para mí, mortal, terrenal y caduca. Yo sí experimento el paso del tiempo y reconozco que muchas veces me da miedo. Me pregunto como será morir y hacer ese tránsito para encontrame contigo y con mis seres queridos, cuyas voces y rostros se desdibujan en mi memoria. No quiero que tú te desdibujes, no quiero olvidar ni un sólo detalle de tí. A veces me paro a mirar en las fotos tus manos, tus ojos, tus pies, tus cejas porque quiero pensar en tí enfocandote con absoluta claridad. Sí, tengo miedo de olvidarme de cualquier pequeño detalle. Pero el amor, hijo mío, el amor hacia tí es cada día más grande.