¡¡¡ Que 30 años no es nada !!!

Mi querido hijo:

      Érase una vez un día, como el hoy 1 de Mayo de 1984. De madrugada comenzaron tus primeros empujones, tenías mucha prisa por nacer, porque para tí, toda una vida, apenas significarían 28 años. A las nueve de la mañana, papá y yo llegábamos a la clínica. A las 9.10, te tenía en mis brazos aún sin cortar ese cordón que nos mantuvo unidos durante nueve meses. Eras un niño precioso, rubio, con un pelito suave y los ojos muy abiertos, casi tanto como la última vez que los ví, a diferencia, de que esta vez, miraban sin vida.
          Hace ya 16 meses que nos dejaste hijo. Al contrario de lo que pueda creerse, cada día se hace más cuesta arriba. Busco y rebusco en mi memoria, repasando una y otra vez aquellos años felices de la infancia , la dificil etapa de la adolescencia, acabando siempre en el día fatídico en que te diagnosticaron la maldita enfemedad que nos venció a todos. Recuerdo que nunca pensé que morirías. Te veía fuerte y capaz, nosotros también lo éramos porque tú nos inspiraba esa seguridad. Nunca pensé que la puerta que se abrió se nos cerraría de golpe, dejándote tras ella para siempre.
            No hay palabras, ni medidas que puedan expresar cuánto te echo de menos, cuánto añoro tu presencia, tus idas y venidas, tus enfados, tu sonrisa canalla...todo lo que eras tú y tus cosas. Me siento rota por dentro y me invade un sentimiento de absoluta soledad en la que nadie puede acompañarme.
                Hoy cumplirías 30 años hijo. Intentaré recordarte en los momentos en los que fuimos felices y pérdoname si alguna vez fui yo causa de algún instante de infelicidad. No te quepa duda que lo mejor de mí, fuiste tú. Te quiero con todo mi corazón Allá donde estés, sé que velas por mí.

Mamá.


PD. En recuerdo de Garfiel, compañero inseparable durante los últimos meses de tu vida.



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