Esa extraña persona con la que ahora convivo...


     Es un tiempo de cambios, de cierre, de pérdidas...Tal vez no es  más que dar el giro para tomar el camino de vuelta. Los grandes acontecimientos biográficos parece que concluyen y como el montañero que consiguió hacer cumbre y poner el banderín en una de las altas cimas del Himalaya, es la hora de recoger la pesada mochila, cargarla a la espalda y descender con la satisfacción de haber superado el último gran desafío.
     Los últimos 18 meses han sido sumamente estresantes, llenos de emociones, de dolor, de sentimientos a flor de piel, intensos, muy intensos. He visto la imagen de mí misma transformándose en alguien diferente, una parte de mí se marchaba, dejaba de ser, de estar, proceso éste que contemplo inpávida sin poder hacer nada, hasta  haberme convertido en esta mujer que soy y que aún no conozco, porque en realidad hoy por hoy, soy una extraña persona con mi mismo rostro, con quien convivo, que habla por mí, alguien a quien intento descubrir mientras con nostalgia recuerdo como fui: divertida, ocurrente, risueña, chistosa...De vez en cuando, muy de vez en cuando, me sorprendo provocando a mi alrededor algunas risas y entonces pienso que mi otro yo me hizo una visita...
   Siento como que vivo en un enorme agujero, una enorme mina a cielo abierto y yo estoy ahí en medio, sola, vulnerable y frágil, empeñada en decir en alto que estoy bien, que soy fuerte, que sólo es cuestión de tiempo...Un discurso que resulta demasiado demagógico y poco convincente incluso para mí misma.  
    Sin embargo, no quiero perder de vista un horizonte de esperanza, una reconciliación con este nuevo yo diferente, una mezca de lo que fui y lo que seguiré siendo, con la certeza de que la mezcla dará como resultado un ser humano mejor, con mayor capacidad de comprensión y empatía, más aunténtico capaz de vivir con menos miedo, con menos exigencia, con poco pero bueno, capaz de sentir emociones por las pequeñas cosas cotidianas que casi siempre se nos pasa desapercibidas por esa pretención de vivir a tope sólo lo grande. Así que no solo es tiempo de cambios sino también de nuevos retos, de nuevos desafíos que tendré que afrontar en este camino de vuelta. 

M.P.


     

   

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