Tiempo de gratitud...
No. Aún no he puesto el cartel de "cerrado por derribo" sólo necesitaba a la "musa" para otros menesteres y también necesitaba un tiempo de silencio, de compatir en directo, de manera personal, con quienes han estado físicamente cerca, intentando así reconciliar mi antiguo yo -comunicativo, ocurrente y cariñoso- con este otro reciente - huraño, malhumorado e introvertido-. Aún me queda mucho camino que recorrer, pero la tenacidad, la constancia es una cualidad que poseo y este tiempo es el idóneo para ponerla en práctica.
Es el tiempo de agradecer. La gratitud es un bálsamo para la espíritu que te da la oportunidad de buscar la compañía de quienes antes te acompañaron, de estar con quienes estuvieron, de compartir con palabras con quienes te dieron su complicidad mediante el silencio. Es tiempo de ofrecer mi respeto a quienes me han respetado, a quienes han callado para dejarme espacio, andando de puntillas a mi alrededor ofreciéndome su presencia incondicional sin casi dejarse ver. Así que estos días, estoy con todos ellos. Su compañía me proporciona tranquilidad, afecto y hasta me hacen sonreir. Aunque lo mejor es que hablamos de Carlitos, de sus cosas, de sus frases célebres y repasamos juntos episodios de su corta e intensa vida, del pique continuo con su hermana, de los besos que nunca quería dar, de los que les robamos por encima de sus protestas...Al final, siempre acabo con la misma sentencia: se adelantó a la fecha prevista de su nacimiento, fue rápido al nacer -no pude ni quitarme la ropa de calle-porque tenía mucho que hacer y muy poco tiempo. Sin embargo, tardó en marcharse porque estaba asido a la vida, porque hizo proyectos hasta quince días antes, porque amaba la vida, por eso no quiso dejar de mirar hasta el último instante...
El verano casi acaba, un verano en que he sentido un gran vacío, el de mi hijo. Su ausencia que dura casi siete meses, pesa más cada día porque empieza a dejar de ser una pesadilla acercándome más y más a la realidad. De tanto pensar en él, de tanto recordarle, de tanto hablar con él desde mi interior, creo que hoy por hoy sé más de él, le conozco mejor y, sobre todo, comprendo el por qué de lo que antes no entendía. Tristemente nunca lo sabrá. Como todo en esta vida, a veces llegamos tarde o simplemente no llegamos...Ya lo siento.
Sibila Cumana
Es el tiempo de agradecer. La gratitud es un bálsamo para la espíritu que te da la oportunidad de buscar la compañía de quienes antes te acompañaron, de estar con quienes estuvieron, de compartir con palabras con quienes te dieron su complicidad mediante el silencio. Es tiempo de ofrecer mi respeto a quienes me han respetado, a quienes han callado para dejarme espacio, andando de puntillas a mi alrededor ofreciéndome su presencia incondicional sin casi dejarse ver. Así que estos días, estoy con todos ellos. Su compañía me proporciona tranquilidad, afecto y hasta me hacen sonreir. Aunque lo mejor es que hablamos de Carlitos, de sus cosas, de sus frases célebres y repasamos juntos episodios de su corta e intensa vida, del pique continuo con su hermana, de los besos que nunca quería dar, de los que les robamos por encima de sus protestas...Al final, siempre acabo con la misma sentencia: se adelantó a la fecha prevista de su nacimiento, fue rápido al nacer -no pude ni quitarme la ropa de calle-porque tenía mucho que hacer y muy poco tiempo. Sin embargo, tardó en marcharse porque estaba asido a la vida, porque hizo proyectos hasta quince días antes, porque amaba la vida, por eso no quiso dejar de mirar hasta el último instante...
El verano casi acaba, un verano en que he sentido un gran vacío, el de mi hijo. Su ausencia que dura casi siete meses, pesa más cada día porque empieza a dejar de ser una pesadilla acercándome más y más a la realidad. De tanto pensar en él, de tanto recordarle, de tanto hablar con él desde mi interior, creo que hoy por hoy sé más de él, le conozco mejor y, sobre todo, comprendo el por qué de lo que antes no entendía. Tristemente nunca lo sabrá. Como todo en esta vida, a veces llegamos tarde o simplemente no llegamos...Ya lo siento.
Sibila Cumana
¡¡¡Todos mis recuerdos para tí hijo!!!