Le prochain post, à partir de Paris...
Siempre he pensado que a las ciudades, como a los grandes amores, hay que rondarlas, conquistarlas, enamorarlas hasta que finalmente se rindan a tus pies...Bueno, no ocurre siempre exactamente así con el amor, pero me pareció un simil muy bonito. No obstante, aunque sin tanta poesía, con las ciudadades pasa algo así. Te rondan la cabeza, te atraen como destino por la razón que sea -todas valen- y entonces comienzan lo que nuestros sabios griegos acordaron en denominar las "vísperas". Curiosamente ellos las celebraban. Síii, disfrutaban de lo previo, de la antesala, de la espera, del cosquilleo y revolteo en el estómago del día anterior. A veces, las vísperas son mejores que el día en cuestión. Los preparativos, la ropa, los zapatos, los billetes, las tarjetas, el DNI, el libro, el bolso o mochila de mano... Por las noches intentamos visualizarnos en el lugar, nos vemos integrados en esos paisajes urbanos forjados en la mente, fijados en la memoria. fruto de las búsquedas en internet, de la guía de viaje, de los "callejeros viajeros"...Porque cuando ya estamos allí, en ese instante tan deseado, entonces ya empezamos a soñar con la siguiente ciudad objeto de un próximo destino. Algo así como cuando deseamos mucho algo y luego, cuando ya lo tenemos, deja de formar parte de nuestros sueños, no pensamos en ello y, generalmente, comenzamos a desear otra cosa repitiéndose así de nuevo el mismo ciclo.
También pienso que no debemos idealizar demasiado. Las mismas ciudades son diferentes para cada uno porque cada persona se queda con la imagen que personalmente descubre. A veces depende del momento en el que viajes, de tu situación personal, de la persona o personas con quienes vayas, de tus intereses...Mi experiencia personal, como con casi todo, es dejarte llevar por tu intuición, permitir que el proceso explicado al principio se vuelva inverso, es decir, predisponerte para que sea la ciudad quien te conquiste. Abandonarte a sus calles, sus edificios, sus avenidas...dejarte seducir por sus luces, desde el amanecer hasta que caiga el día, dejarte impregnar por el bullicio de sus gentes, atender a sus formas, sus gestos, incluso su idioma aunque no lo entiendas. Finalmente, rendirte cada noche a sus encantos con la conciencia de que cada segundo es único, irrepetible e intransferible.
En fin, puede que sea el momento adecuado para París o no, no lo sabré hasta que vuelva. Pero he repetido muchas veces que no creo en las casualidades, así que si esta ciudad se cruzó en mi destino justo en este momento y no en otro...!por algo será¡ Así que como escribí en el título de esta entrada "el próximo post, desde París". Llevo poco equipaje -es lo que tiene el low cost- pero os aseguro que si el peso mi corazón y mi memoria contaran, pagaría por exceso de equipaje. No voy sóla, faltaría más, pero sobre todo voy en compañía del ser más querido y con el 25% de vida más que en el último viaje, un regalo para que mis ojos vean por él, mis oídos oigan y mi sonrisa sea también la suya. ¡¡¡A bientôt !!!
Sibila Cumana
El día 17, a las 23,00h, la Torre de las torres, me espera..
Mujeres que corren por la playa...!Me lo pido¡
Sibila Cumana
Mujeres que corren por la playa...!Me lo pido¡
