¡Buenos días mes de agosto!

           Esta noche no tuve pesadillas, ni soñé con animalitos que dan asco, ni con flores, parques o toboganes...Tal vez será porque apenas dormí, así que recibí el mes de agosto en el preciso momento que entraba y a las claritas del día, ya miraba como la luz iba cobrando vida al igual que la carretera frente a mi ventana. Coches de que van y vienen hoy que comienza la tan esperada quincena de las merecidas vacaciones de muchos españolitos y extranjeros...
                 
                 No sé por qué anoche estuve pensando en algo que Luisa, mi maestra, y yo estuvimos hablando en la última sesión de shiatsu, mientras ella presionaba mi esternón, donde se localiza el "maestro corazón" un punto muy doloroso cuando vivimos fuertes situaciones de estrés emocional. Este masaje es extremadamente gratificante a nivel físico y psíquico, pero este punto concretamente duele tanto, que durante días el simple roce de la ropa te molesta. Con el tiempo, el "maestro corazón" lo agradece. Pues bien, mientras ella urga entre mis meridianos según estén más o menos sobrecargados, yo hablo y hablo sin parar. Expreso emociones y lloro, lloro mucho, me enfado y luego me relajo sobre el futón y me dejo hacer. Luisa escucha muy callada y atenta. Estoy segura que todo tiene un por qué -me dice-. Estamos interconectados y la vida nos va hablando, nos va llevando por eso nada ocurre por casualidad. Sólo necesitamos tiempo, tiempo para comprender el por qué. Algunas cosas las descifraremos rápido pero esto -dice mientras me mira- esto que te pasó a tí, te llevará mucho tiempo. 
                   
                  Ni siquiera sé por qué estoy escribiendo esto, tal vez porque anoche pensé en las pérdidas que sufrimos a lo largo de nuestra vida, no ya por el fallecemientos de seres queridos sino  simplemente porque algunas personas dejan de estar por diferentes razones e incluso por ninguna. Perdemos compañeros del colegio, amigos, parientes, compañeros de trabajo, vecinos, animales de compañía, libros, objetos apreciados...Cada pérdida es distinta, algunas representan el fin de un capítulo, otras son sólo apartados del mismo y muchas son simplemente pequeñas anotaciones de márgenes o pies de páginas. No todas dejan una fuerte impronta, aunque todas engrosan nuestra memoria y forman una parte del bagaje de nuestros recuerdos. Aparte de la muerte, la peor pérdida es la de aquellas personas a las que queremos, por lo que son y como son. Todos somos uno y solo uno y enteros, eso de la media naranja es una mentira sexista, nadie conforma nuestra otra mitad, sólo nos unimos para compartir con quienes queremos, mientras queramos, libres como el viento que puede soplar de levante o de poniente, de norte frío o cálido sur...¿Quién podría obligar al viento a cambiar su dirección? Lo importante es aprender de cada error, seguir adelante  y quedarnos siempre con lo mejor de todos. 
                    
                 Y tras esta reflexión mañanera, con calor y cansada por no haber dormido, sólo me  resta recordar que hoy es el santo de mi hijo, el único día del año en el que yo de llamaba Alfonso y no Carlitos. Felicidades hijo. El próximo aniversario "sous le ciel du Paris, je peux vous dire, je t'aime mon enfant".


 
                 

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