La fuerza del gen...



            Desde que falta Carlitos estamos todos más unidos. Parece que su memoria se haya convertido en un hilo y él mismo nos haya cosido a unos con otros tal y como siempre quiso. Todos estamos más cerca, nos llamamos, nos hablamos, nos contamos, nos vemos y reunimos. No es que ahora vayamos como si de un clan gitano -con todos mis respetos- se tratase, pero es verdad que siento el calor y cariño de mi familia y esto es algo que necesito, agradezco y ya no quiero perder.
            En esta nueva etapa en la estamos en contacto frecuente, nos ha dado por hablar de  “la fuerza del gen familiar”. El gen hace que me parezca a mi hermano M. más de lo que yo pensaba. A los dos nos gusta llegar media hora antes a cualquier sitio. No queremos esperar por eso preferimos para hacer compras las horas muertas del mediodía, esas en que la mayoría duerme la siesta o descansa, algo que resulta impensable para nosotros. Nos gustan las respuestas rápidas si preguntamos por algo, nos sobran las explicaciones, vamos a lo que vamos, aunque luego no haya nada más que hacer…
            El gen, también traza una línea de tres generaciones. La que suscribe, mi hija, mi sobrina y su propia hija, somos adictas a los papeles, bolígrafos lápices, cuadernos y demás objetos útiles e inútiles que encontremos en cualquier sección de papelería. No importa cuántos tengamos, nunca es suficiente y lo peor, la mayoría no los usaremos para que no se “gasten”. Somos como el tío Gilito, pero en lugar de tener una cámara llena de monedas de oro, quisiéramos tenerla llena de estas inutilidades. Somos insaciables.
            La fuerza del gen no se detiene y sólo afecta a una parte de la familia, o sea, que somos un grupo de elegidas que, de momento contamos con una sucesora que promete y que mucho me temo, incluso nos supere.
            El gen actúa de una manera diferente en los hombres y en las mujeres. Nosotras somos intelectuales y universitarias, nos dió por los papeles y  los hombres son más prácticos, inquietos, cabezones -más bien de piñón fijo-, ahorradores y amantes de la buena vida. También de otras cosas que me callo...
              Pero lo mejor de todo es que el gen nos une a todos, nos induce a recordarnos y sobre todo a reírnos de nosotros mismos y de nuestras propias cosas porque, dicho sea de paso, a algunos/as también nos ha proporcionado el ser muy ocurrentes y tener un gran sentido del humor, algo que yo espero recuperar más adelante. Os quiero a todos y me alegro de compartir ese gen, aunque sea sólo ese. 

Sibila Cumana

                                                Mucho más que una serie....Como la vida misma!!!

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