También es "mi hora violeta"...
Hola Sergio:
No creo en las casualidades. Hacía apenas dos semanas que falleció mi hijo cuando tu libro, presentado justo el día anterior, llegó mágicamente a mis manos. Tenía y tengo, tan a flor de piel la pérdida, que tu dolor era el mío. Mi hijo murió de cáncer. Su vida desde los 21 años a los 28 años se desarrolló entre idas y venidas desde Cádiz a Sevilla, al Virgen del Rocío donde se encuentra la unidad de osteosarcoma. La quinta planta ha sido nuestra casa, el personal nuestra familia y él un ejemplo de valor y fortaleza para nosotros.
No sabía quien eras y ahora soy asidua en tu blog, recomiendo tu libro y agradezco que quien sea te diera el don de la palabra, porque has conseguido expresar mediante ellas lo más dificil de la naturaleza humana: las emociones. Hemos vivido la peor de las pérdidas, morimos con ellos y regresamos a la vida para aprender a vivir con ellos pero sin ellos.
Gracias por contar tu historia que de alguna forma es también la mía y la de muchos padres-huérfanos de hijos.
Donde quieran que estén Pablo y Carlos, mi hijo, estoy segura de que velan por nosotros. Mi más profunda admiración por Cris, tu mujer, un ejemplo también de fortaleza y valentía. Mis mejores deseos para vuestro segundo hijo.
Un afectuoso saludo
Hace un par de meses que hablé en este blog de Sergio del Molino y de su último libro La hora violeta. Desde entonces entro en su blog y sigo lo que escribe como si de alguien cercano y conocido se tratara. Ayer, justamente ayer, me decidí a enviarle un mail hablándole de mi "hora violeta" y hoy él me respondió. Copio mi mail y su respuesta.
No creo en las casualidades. Hacía apenas dos semanas que falleció mi hijo cuando tu libro, presentado justo el día anterior, llegó mágicamente a mis manos. Tenía y tengo, tan a flor de piel la pérdida, que tu dolor era el mío. Mi hijo murió de cáncer. Su vida desde los 21 años a los 28 años se desarrolló entre idas y venidas desde Cádiz a Sevilla, al Virgen del Rocío donde se encuentra la unidad de osteosarcoma. La quinta planta ha sido nuestra casa, el personal nuestra familia y él un ejemplo de valor y fortaleza para nosotros.
No sabía quien eras y ahora soy asidua en tu blog, recomiendo tu libro y agradezco que quien sea te diera el don de la palabra, porque has conseguido expresar mediante ellas lo más dificil de la naturaleza humana: las emociones. Hemos vivido la peor de las pérdidas, morimos con ellos y regresamos a la vida para aprender a vivir con ellos pero sin ellos.
Gracias por contar tu historia que de alguna forma es también la mía y la de muchos padres-huérfanos de hijos.
Donde quieran que estén Pablo y Carlos, mi hijo, estoy segura de que velan por nosotros. Mi más profunda admiración por Cris, tu mujer, un ejemplo también de fortaleza y valentía. Mis mejores deseos para vuestro segundo hijo.
Un afectuoso saludo
Querida Mª ...:
Muchísimas gracias por tu mail. Me sorprenden y me halagan mucho
las reacciones de los "padres huérfanos" que han leído el libro. Yo
pensaba que no era para ellos, que mi forma de encarar el dolor no le
servía a nadie más, que era intransferible. Pero
me equivoqué. Sois muchos los padres dolientes que os sentís acompañados
en las páginas. Supongo que comprendidos, porque esta pena no la
entiende nadie que no la haya vivido.
Mucha fuerza y ánimo. No consintáis que os acoten y condicionen el
duelo, vividlo como necesitéis vivirlo y expresadlo como necesitéis
expresarlo. No hagáis caso a consejos, que la gente es muy de dar
consejos sin saber de qué habla.
Un fuerte abrazo.
Sólo puedo añadir: Gracias...Esta entrada no puede llevar la firma de Sibila Cumana.