Caminando d´un sitiu a otru por Asturies...

             El tiempo pasa inexorablemente para todos y hace ya veinte días que ando por estas tierras norteñas en las que el sol se empeña cada día en asomarse un rato hasta que las nubes caprichosas, como si de un juego se tratara, se mueven de un lado a otro hasta que consiguen taparlo. La gente mira arriba y dice "hay resol", es decir, en sol está detrás de las nubes. Así que los días pasan entre tonos claros y oscuros, sol interrumpido por la lluvia o el persistente orballo...algo que lejos de ser un desconcierto climático, para mí es una estupenda forma  de disfrutar del sol porque lo mucho cansa y lo poco se aprecia mejor.  
               Este domingo el tiempo estuvo perfecto. Un cielo azul intenso adornado con algunas nubes blancas y la temperatura ideal para no pasar frío. Así que por primera vez desde que llegué salimos a recorrer un trocito de costa asturiana. Preciosas playas, enormes acantalidos, rías y estuarios a un lado y del otro inmensas montañas con laderas verdes abarrotadas de árboles y brezos en flor. Fuimos a Tazones, a Rodiles y  a Lastres, el pueblín donde se rodó la serie de tv "Dr. Mateo". En el coche nos acompañaron Sabina, Aute, Serrat, Rosana y otros...Me hizo caer en la cuenta de que estos meses atrás no escuchaba música a no ser que fuera al hospital con Carlitos, porque él enseguida me decía: "mamá pon música". Pero yo iba de un sitio a otro en silencio, siempre sumida en mis pensamientos, escuchandome a mí misma pronunciar las palabras prohibidas, aquellas que daban tanto miedo decir en voz alta. 
                  En los pueblos, los bares, restaurantes y sidrerías a tope. Buena comida, buena bebida, mejor compañía ¿qué más se le puede pedir a la vida? Pues eso, vida...Aunque yo siento que vivo un vida prestada en la que camino de puntillas, con miedo de hacer ruido, que me asusta esbozar una sonrisa, reir a carcajadas  o decir alguna ocurrencia de esas que me surgen con tanta naturalidad. Aún permanezco mucho tiempo callada y entonces vienen a mi cabeza imagenes de las rosas blancas en la orilla, esparcidas al vaivén de las olas y brazos en alto sosteniendo un vaso de papel mientras suena mi voz ¡por la vida! y el eco de voces que se repiten, mientras bebemos un sorbo de vino, posiblemente el más amargo de cuanto hallamos bebido.

                                                            - Playa de Rodiles-
                                                                   -El Cantábrico-
                                                         -La otra cara de Rodiles-
                   
              Al igual que el maestro Sabina, yo también quería escribir la canción más hermosa de mundo, pero no pude...o no supe.



Sibila Cumana.

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