Los retales de la memoria…
No sé por qué estos días no hago más
que mirar atrás y recrearme en lo que he dado en llamar “retales de la memoria”.
Retales, no es sentido peyorativo sino como pedacitos inconexos en el tiempo,
aislados unos de otros sin secuencia establecida. Retales, como los trozos de
tela que ponen en algunas tiendas a precio de saldo, porque eso son, solo que
mis recuerdos no son de saldo sino lo más valioso que poseo. Retales cosidos unos con otros como esos bonitos edredones o colchas.Hay quien mira
hacia atrás con grandes dosis de nostalgia que dejan la boca amarga como la
hiel, el corazón apretado y el rictus triste y serio por la añoranza. No es mi
caso. Miro atrás y encuentro miles de instantáneas que pasan por mi mente como
las hojas de un viejo álbum de fotos. Mi familia, mis padres, hermanos, primos,
amigos, personas que ni llegué a conocer, personas que conformaron mi vida en
determinados tramos, personas que están ahora…y una gran serenidad se apodera
de mí., siento que todo está en su sitio, que los malos sentimientos se
filtraron, se depuraron, se perdonaron y me perdoné… (Esto último ha sido lo
más difícil de todo). Mis recuerdos dibujan un ciclo que poco a poco voy cerrando con el paso del tiempo.
Lo mejor de los recuerdos es poder echar
mano de ellos y construir una memoria enlazando los tiempos para transmitirlos
a alguien. Mirar atrás sin miedo, recordando lo aprendido, reconociendo los
errores, aceptando las derrotas sin un ápice de rencor…Porque es verdad que
sólo importa cada segundo de nuestro tiempo presente, el famoso tópico hic et nunc –aquí y ahora- que nos ayuda
sobre todo cuando tenemos miedo del futuro o cuando el pasado se nos echa
encima como un lastre del que no podemos tirar. En ocasiones nos abanderamos de
este lema como una consigna con la regir nuestra vida, aferrándonos a cada
instante porque, justamente ese instante, jamás se vuelve a repetir. Con
frecuencia el tiempo se nos escapa, se diluye ante nuestras narices y pasan los
días, las semanas, los meses e incluso los años, habiendo dejado pasar multitud
de pequeños instantes vacíos que pasaron desapercibidos.
Hoy por hoy los retales de mi
memoria no son sino una forma de sobrellevar mi presente inmediato, mis día a día, porque están cargados de
desesperanza, de incertidumbres, de temores, de sufrimiento… Mis retales me
recuerdan que he tenido miles de aquí y ahora en los que reí hasta dolerme las
mandíbulas, compartí cuanto tuve, fui niña, adolescente y joven, me divertí, me
enamoré y sólo de vez en cuando, una tristeza pasajera se apoderaba de mí. Mis
retales son mi mayor tesoro, los guardo en el más valioso de los lugares, mi
corazón, donde permanecerán junto con los que seguiré atesorando mientras me
quede un soplo de vida. Sólo siento haber dejado escapar de vacío pequeños
fragmentos que perdí mientras recorría mi camino. Espero no olvidar nunca esto
que hoy escribo.
Sibila
Cumana
-Nuevas tecnologías...-
-Las notitas sorpresa...-
-Mis tres patitos. Por siempre tres-



