Gracias tranxilium…

 
        Nada más levantarme esta mañana, le conté a mi hija lo que había soñado. Nos reimos porque invoqué al mismísimo señor Freud, padre del psicoanálisis, para que apareciera ante mí y me explicara el significado de los sueños que me acechan cada noche estos últimos meses.  Sueños encadenados, retomados una y otra vez aunque me levante de la cama para ir al baño. Sueños densos, pesados y muy variados de contenido y absolutamente reales como la vida misma. El caso es que no dejo de soñar con mis hijos cuando eran pequeños.…En el fondo es un privilegio tenerlos nuevamente cuando venían detrás de mí como patitos tras su madre. Asi que sin saber cómo, tirando de un hilo de mi enmarañada memoria fuimos desbrozando anécdotas y llegasmos hasta aquí...

           Tuve una compañera (P.M.) que durante el invierno, siempre que ella o sus padres no iban, me dejaba las llaves de una casa en la sierra. Recuerdo como si de ayer se tratara, sus travesuras, sus juegos, sus sonrisas inocentes de aquellos fines de semana en Benamahoma, un pueblecito donde las gallinas campaban libremente y donde para subir algunas de sus calles el Ayuntamiento había colocado pasamanos. El aire era puro y fresco, los niños jugaban en la calle sin más peligro que rodar cuesta abajo. Paisajes y vistas maravillosas. Allá donde dirigieras lamirara encontrabas montañas y árboles.

 Mi Ford Fiesta rojo iba a tope con la ropa de todos y tres bolsas con lo que cada uno se llevaba para jugar. Al final no servían de nada porque  pasaban  las horas  con los palos, las ramas de los árboles y cuanto encontraban por allí. Nos pegábamos a la chimenea y cuando ya estaba prendida, me dedicaba a sintonizar una pequeña tele –en blanco y negro- con una antena que no daba sino para ver pantallas y pantallas de esos puntitos que llamábamos “nieve” o esas rayas horizontales que deformaban la imagen llamadas “interferencias”. De esas cosas ya no hay, ahora la tele se “pixeliza” y hay que “resintonizarla” Cosas del progreso…

            El caso es que en aquel tiempo, que contados en años son muchos aunque mi percepción es como si del sueño de una noche se tratara, mis hijos fueron felices y yo fui feliz con ellos. Así que pensándolo mejor y sin que me haga falta que el puñetero Froid levante lo que quede de su cabeza, hoy por hoy y en este mismo instante, se me ocurre:!!!Gracias tranxilium  por hacerme disfrutar de éstos apasionantes sueños¡¡¡
                                                                                             Sibila Cumana.

           
                                                                                                                              




( Gracias Eme, por estas bonitas fotos que trajeron a mi memoria mis más gratos recuerdos.)

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