Volver a empezar...
Mi querido hijo: Puede que tenga este blog en silencio, aparentemente olvidado. Créeme, no es olvido. Se me agotan las palabras y se apodera de mí el sin sentido, la sensación de estar presente y ausente, el sabor de la amarga derrota. Sí, hijo, me siento derrotada, vencida, ajena, plana, desmotivada, desganada, desgastada, desesperanzada, desencantada, sola...Los caminos explorados para poder acompañarte, para estar contigo hasta el final, los mismos que fueron mis anclajes, sólidos y firmes como las raíces de un árbol milenario, ahora parece que no son suficientes para sostenerme. La verdad, no sé qué hacer. Tu ausencia es cada vez más real y al tiempo más fuerte mi convencimiento de que estás, aquí y ahora, aunque de otra forma, en otra dimensión, en ese otro "lugar" donde fluye la energía eterna fuente de toda vida, energía pura que no necesita nada, que no es estar sino ser... No dejo de pensarte cada día. Quienes me rodean t...