Acogiendo tus recuerdos...
Querido hijo: En este día que celebramos tu santo, el de tu abuelo y tu padre, es imposible no tener un recuerdo especial hacia ti. Intento hacer memoria y no recuerdo que te regalé el último año, tal vez porque posiblemente ya estabas ingresado y yo me sentía abrumada, sobrepasada por todo lo que ocurría sin dejar de esbozar una falsa sonrisa para evitar alarmarte. Como siempre, trataba de protegerte, necía de mí, nada ni nadie podía hacerlo! Era el verano del 2012, que pasó sobre nosotros como un tornado aunque, finalmente, solo te llevó a tí y arrasó todo lo demás. Desde entonces ya nada es ni será como era o como fue. Todo este tiempo desde tu marcha, en febrero del año siguiente, ha sido un tiempo de duelo, de recogimiento, de silencio y soledad en que aprendí tanto, tanto!! Te conozco más y mejor, te quiero aún más por todo ello, te doy las gracias por todos los legados que me dejaste. He conseguido conquistar espacios en los que conectar contigo, compartir tus aficiones y h...