Hoy aniversario...


Querido hijo: Al despertar hoy como cada día, pensé en ti. Me vino a la cabeza las veces en las que me he acordado de mi madre cuando pasado el tiempo, la ciudad iba experimentando cambios. Desaparecieron antiguos comercios,  abrieron otros nuevos, se construyeron rotondas, edificios.. Porque a ella le encantaba salir a mirar escaparates y tiendas. Y de cuando en cuando pensaba: ¡¡Si mi madre volviera y pudiera ver tanto comercio!!
Tu abuelo fue fotógrafo, ya lo sabes, si hubiera visto tu cámara hubiera alucinado, ya lo hizo en su momento con su “contax” y su “yhasica” que ahora parecen de juguete…Te cuento todo esto porque ayer, entraba por la autovía para volver a casa y comprobé algunas obras de acceso ya acabadas, entonces  pensé en ti y me dije a mí misma: Si lo viera Carlitos… No me acostumbro a no tenerte hijo. Resulta que tú, el más protestón, el que más me reñía,  eras el que estaba más cerca. Engaños de la vida porque siempre pensé que me necesitabas y resulta que no era así, que era yo quien necesitaba de ti. Imagínate que cataclismo interior descubrir esto porque ando desmontando mi vida, para rehacerla de nuevo y tú estás en todo este proceso pero para bien.
Tu hermana se marchó de nuevo ya sé que tú no entendías que hacía “la niña” tan lejos, pero ya sabes como es. Por cierto, un trocito de ti siempre va con ella, tú lo sabrás mejor que nadie.
Fan Fán, como  tú, va lento en el lenguaje. Viviendo en esa minitorre de Babel, lo entiende todo en los tres idiomas pero tarda en soltar en sus primeras palabras. Aprenderá a llamarte, reconocera tu cara y le contaremos las aventuras y desventuras del tato.
De mi no tengo que decirte porque tú ya sabes. Te paseo de un lado a otro porque estás dentro de mí, formas parte de mí. Te hablo, aunque sea a solas en casa. Hoy, a cuatro meses de tu marcha continúo con la sensación de que vas a volver un día de estos, que escucharé la llave abriendo la puerta, después el sonido de tus bastones, que me llamarás para que te haga un bocadillo y contigo entrará de nuevo la vida en esta casa tan vacía y solitaria. Te pediría que no tardaras demasiado, aunque se que pido un imposible. Tal vez dentro de poco llegue  hasta allí alguien que te quiere, alguien cercano a nosotros. Cuando sea el momento tú lo sabrás, espérala, ayúdala para que no tenga miedo. Mientras, cuida de ella y de nosotros, todos andamos un poco perdidos. Te quiero hijo, siempre estás en mi corazón.
 
Mamá


 Este CD te lo regaló tu primo. Fue en el año 2005, y lo escuchamos muchas veces caminito de Sevilla...Sé qué pensabas hijo y recuerdo qué pensaba yo.


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